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Yates, ferraris y joyas: el lujo de apellidarse Romero Deschamps

Carlos Romero Deschamps es, sin ningún género de dudas, uno de los personajes más escandalosos del panorama político nacional. Y eso es mucho decir. El miembro del Senado priista y líder del sindicato petrolero ha sido señalado por —presuntamente— desviar quinientos millones de pesos del sindicato para financiar la campaña de Francisco Labastida, aspirante presidencial del PRI en dos mil, llevar un modo de vida aparatoso y lleno de lujos. Aquel vil episodio fue popularmente conocido como el Pemexgate. El diario Reforma, en dos mil ocho, descubrió la existencia de un departamento y un yate que el político priista tenía en Cancún, Quintana Roo, y cuyo valor rondaban los 3 millones de dólares estadounidenses. Ese año, el jornal asimismo notificó sobre un reloj de dieciocho quilates propiedad de Romero Deschamps con un costo estimado de cuatrocientos mil dólares estadounidenses.

70418135. Tulancingo, Hgo.18 Abr 2017. (Notimex-José Pazos).- El director general de PEMEX, José Antonio González Anaya y el líder del STPRM, Carlos Romero Deschamps, acudieron a las maniobras de colocación del primer tambor en la Refinería “Miguel Hidalgo” de este municipio. NOTIMEX/FOTO/JOSÉ PAZOS/JPF/EBF/

Se va a poder decir lo que sea del líder sindical, mas lo que queda más que claro es que su familia es fundamental para él y trata de intentarla. De esta forma lo dejan de ver las numerosas fotografías en las que Paulina, una de sus hijas, alardeaba en redes sociales: exclusivos viajes alrededor del planeta, sus paseos en yate, sus costosas bolsas de diseñador —a las que llamaba chistosamente sus “bolsas del Superama”— y su lifestyle de celebridad. En dos mil trece se dio a conocer que el miembro del Senado Romero Deschamps le había agasajado un Enzo Ferrari, con valor de dos millones de dólares americanos, a su hijo José Carlos. La esplendidez del líder petrolero es tal que, si bien no haya algún nudo consanguíneo, trata de dar y dar y dar. Ese es el caso de don Arturo, chofer del miembro del Senado priista, que fue cachado por Reforma apostando fuerte a los caballos. En una sentada, el adinerado conductor apostó treinta mil pesos. Y se jugó la fortuna simultáneamente en el Hipódromo de las Américas y en hipódromos estadounidenses.

En el mes de abril de dos mil quince, cacharon al legislador echándole una ojeadita a un catálogo de yates mientras que se discutía el Sistema Nacional Anticorrupción en el Senado. Hay prioridades, puesto que. Conforme con una nota publicada por La Jornada, Romero Deschamps gana once mil pesos mensuales por su chamba al frente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana: vida de rey con sueldo de oficinista. Las cuentas del millonario modo de vida del político no acaban por dar si bien a esa cantidad se le sumaran los ciento cincuenta y seis mil veintiseis pesos que el priista gana por su tarea en el Senado de la República. Incluso cuando ya haya sido miembro del Congreso de los Diputados federal y miembro del Senado en múltiples mas múltiples ocasiones.

El pasado sábado veinte de mayo una planilla de políticos de alto nivel asistieron a la boda de su hija Paulina. Por el acontecimiento desfilaron personajes como el jefe de gobierno de la Urbe de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa; Enrique Ochoa Reza, presidente nacional del PRI; Jesús Murillo Karam, exprocurador General de la República; René Juárez, subsecretario de Gobernación; el mismísimo Jefe Diego; José Antonio González Anaya, directivo de Pemex; y el presidente del Senado de la República, Pablo Escudero Morales. La crème de la crème, puesto que. La opulencia de los Romero Deschamps volvió a hacerse presente en tan esencial liturgia. El diario Reforma descubrió que la novia llegó a la celebración de su matrimonio civil luciendo 7 brazaletes Cartier en su muñeca izquierda. Los exclusivísimos accesorios ascienden a un valor aproximado de dos millones de pesos. La hija del secretario general del sindicato petrolero empleó joyas de la compilación Love: 6 de oro amarillo de dieciocho quilates y una de oro blanco de dieciocho quilates, esta última engarzada con doscientos dieciseis diamantes.