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Video: Asi fue la Balacera de Chihuahua que dejo 8 civiles Muertos y 4 heridos

CHIHUAHUA, Chih. (apro).- 8 civiles murieron y 4 policías resultaron lesionados tras un enfrentamiento ocurrido el día de ayer entre 2 conjuntos delictivos de La Línea que controlan el nordoeste de la entidad.

“No podíamos salir por el hecho de que los balazos estaban con todo (…) Ya están los ministeriales y el Ejército custodiando”, apuntó atemorizada una habitante de la colonia Álvaro Obregón, seccional del ayuntamiento de Cuauhtémoc, zona presuntamente disputada por los líderes del conjunto criminal: Carlos Arturo Quintana, El ochenta, y César Gamboa Insípida, El Cabo.

Extraoficialmente se supo que César Daniel Manjarrez Alonso, El H2, supuesto líder de La Línea en Maguarichi y Bocoyna, se unió a El ochenta, y el día de ayer “levantaron” a El Cabo y a sus hermanos.

Tras el enfrentamiento, las autoridades encontraron en torno a las diez de la noche 4 cadáveres sobre la carretera a Cusihuiriachi y esta mañana se encontraron otros 4 en el rancho La Quemada. Según lo que parece uno de los fallecidos es hermano de El Cabo, y este aparentemente fue herido.

Carlos Huerta Muñoz, portavoz de la Fiscalía General del Estado, confirmó las 8 muertes, y afirmó que agentes de esa dependencia se hallan en la zona en pos de más patentizas y cuerpos sin vida.

La tarde y noche del domingo circularon vídeos tomados con celulares de personas que grabaron las balaceras en la zona. Uno de los usuarios de redes lloraba mientras que rezaba y grababa para dar a conocer lo que sucedía en su tierra.

El enfrentamiento empezó en torno a las tres de la tarde en el corredor que conecta el ayuntamiento de Cuauhtémoc con Bachíniva, eminentemente en la zona menonita. El ataque más fuerte ocurrió en el campo menonita número ciento uno, situado en el entronque cara Bachíniva, donde 4 agentes municipales resultaron heridos.

Conforme con habitantes de aquellas zonas, hubo múltiples fallecidos y otras personas desaparecidas, aun afirman que los atacantes aventaron múltiples cuerpos en una laguna y cerca de la comunidad La Quemada, como en el ejido Ojo de la Potranca.
Anterior al enfrentamiento, en torno a las ocho horas, encontraron una cabeza en el quilómetro 30+200 de la carretera que va de Cuauhtémoc a Rubio (Álvaro Obregón).

La víctima no ha sido identificada, solo se dio a conocer que tenía un corte de pelo tipo militar y era de tez morena. En el sitio, los victimarios dejaron una cartulina con un mensaje de amenaza, conforme con los pobladores.

Sobre el ataque, la Fiscalía General del Estado (FGE) dio a conocer que cerca de las 17:30 la Dirección de Seguridad Pública en Rubio recibió una demanda la que notificaba que hombres armados habían provocado una balacera a la altura del campo ciento uno, en el entronque a Bachíniva, y que cuando agentes municipales llegaban al sitio, los recibieron con disparos de armas.

Al sitio llegaron elementos del Ejército Mexicano, más municipales y agentes de la Fiscalía para contrastar los hechos. Solo pudieron recobrar las unidades de la Policía Municipal que habían sido descuidadas, dado a que los criminales superaban a los uniformados en número y habían herido a 4 compañeros.

Los agentes lesionados fueron trasladados a una clínica particular de la urbe de Cuauhtémoc, puesto que después de conocerse el enfrentamiento, conforme personal médico, se cerró el Centro de Salud de la urbe. Los policías se hallan fuera de riesgo.

De noche, personal médico dio a conocer que los criminales solicitaron a un médico y a una enfermera que atendiesen a un herido en un domicilio particular pues estaba frágil.

En el corredor carretero donde ocurrió el enfrentamiento, conforme la versión oficial, los militares y agentes estatales recobraron quince automóviles abandonados, y a la altura del quilómetro cuarenta y siete se percataron de que había una camioneta blanca Chevrolet línea Equinox modelo dos mil dieciseis con las puertas abiertas.

Al acercarse al vehículo observaron que tenía el motor y las luces exteriores encendidas, y adentro encontraron cartuchos percutidos y otros sin percutir. La camioneta tiene la serie 2GNAL9EK6G610985 con reporte de hurto en el estado de Tamaulipas.

Fotografías mandadas a múltiples medios, entre ellos a Apro, revelan que hubo personas fallecidas y más automóviles abandonados a riberas de la carretera o bien atravesados sobre la vía.

Debido a la balacera, a lo largo de múltiples horas se cerraron los accesos a Rubio, abiertos cerca de las diecinueve horas, y de noche, mediante las redes sociales, se advirtió a los pobladores de Cuauhtémoc y de lugares alrededores que evitaran salir: “Por ningún motivo salir para el rumbo de Rubio y Bachíniva, el día de hoy murieron ciertas personas, mañana amenazan con matar a quien se le ocurra pasar por el ciento uno, por nuestro bien no hay que salir, el día de hoy estuvo feo, mañana estará peor”.

La gente armada siguió circulando a lo largo de la tarde y noche, y las autoridades de Rubio solicitaron tener cautela al deambular cara Cuauhtémoc o bien de plano evitarlo.

En coordinación con el Ejército Mexicano, la Fiscalía Zona Occidente incorporó un operativo en la zona.

Despojos y desplazamientos al por mayor

La vida de campo en los poblados que forman una parte del corredor carretero del nordoeste y que llega hasta Urbe Juárez empezó a mudar hace veinticinco años, cuando se edificaron carreteras que dan acceso a las comunidades y rancherías situadas en los ayuntamientos de Cuauhtémoc, Bachíniva, Namiquipa, Gómez Farías, Buenaventura y Nuevo Casas Grandes, entre otros muchos.

A lo largo del camino hay decenas y decenas de ranchos cuyos moradores vivían de la siembra de maíz, frijol, avena y trigo, y de la ganadería. Desde que las autoridades abrieron más caminos de acceso a las comunidades, con la intención de tener más vías para conectarse con la frontera, la vida cambió para ellos.

Desde dos mil ocho se agregó un nuevo ingrediente a la debacle de esa zona rural, por el hecho de que los alcanzó la violencia, y en el sexenio pasado los habitantes fueron mudos con la fuerza del narcotráfico. El número de fallecidos y desaparecidos se acrecentó, así como los despojos y desplazamientos.

“Empezaron a entrar las carreteras desde hace cierto tiempo, una de Buenaventura a Cuauhtémoc llega hasta a Juárez; asimismo hicieron una desviación en el quilómetro sesenta de la carretera Panamericana, aparentemente para desahogar el tráfico de Villa Ahumada, mas desde hace como diez años comenzaron a circular muchos tráileres”, afirma un poblador.

Aquellas comunidades están formadas por pocos habitantes, hay de doscientos, seiscientos o bien más, mas poquito a poco se vacían.

“Ha llegado bastante gente ignota los últimos años, producen falta de confianza, mas la gente no afirma nada por miedo. Ya prácticamente no viven los viejos, se han ido, mas llegó gente extraña. Ya antes nos conocíamos todos, ahora no, todos nos cuidábamos entre sí, los pequeños tenían libertad”, narra un labrador de la comunidad de Santa Catalina, ayuntamiento de Namiquipa.

Por ese ejido, apunta, bastante gente pasa continuamente, en tráileres eminentemente. “Cuando entró (el expresidente) Felipe Calderón, como en el dos mil ocho empezaron a escucharse muchos balazos por acá, es zona de paso. Entonces vinieron los levantones. El gobierno estatal pasado y el temor nos paralizaron. ¿A dónde denunciábamos? No nos hacían caso”, abunda el entrevistado.

Los últimos años han desaparecido múltiples hombres, no llevan la cuenta precisa, mas cuando menos –aseguran– son diez en esa comunidad y una cantidad afín en otras.

A Santa Catalina la aparta un río del ejido Benito Juárez, ayuntamiento de Buenaventura, de donde era el matrimonio de Ismael Solorio Urrutia y Manuela Martha Solís Contreras, quienes habían protegido el medioambiente de la minera Mag Silver y la sobreexplotación de pozos ilegales que han tolerado las autoridades federales y estatales.

Ellos fueron asesinados el veintidos de octubre de dos mil doce en la carretera de Rubio a Cuauhtémoc. El crimen prosigue impune.

“La situación en Benito Juárez, en Namiquipa, en Bachíniva, en todos estos lugares es exactamente la misma. Los hombres que se han llevado tienen entre treinta y cuarenta años eminentemente, mas asimismo se han llevado a señores de sesenta. A un joven se lo llevaron el año pasado de la plaza y a otro en una lazada. Se han llevado a mujeres, mas a ciertas sí las retornan, a una la dejaron amarrada en un poste”, cuenta otra vecina de una comunidad próxima a Santa Catalina, quien asimismo solicitó esconder su nombre por seguridad.

Otra mujer, profesora de educación primaria de múltiples comunidades, lamenta que ahora los pequeños no pueden jugar en las calles como lo hacían ya antes. Ahora “juegan a narcos y policías, ya prácticamente no hay pequeños en la calle, ni libertad. Cambió la confianza, ahora hay falta de confianza, hay bastante gente ignota. Los últimos años han llegado deportados de U.S.A., otros llegan de Juárez, de Casas Grandes, por ejemplo”.

Las familias víctimas de la violencia y desaparición forzada, aparte de las mujeres maltratadas, no hallaron eco en la atención sicológica y menos en la demanda penal a lo largo del sexenio pasado, que no reconoció el aumento de la violencia ni las desapariciones, y menos destinaba atención hacia ellos. Los habitantes solo se han apoyado con organizaciones de la sociedad civil

Como en Benito Juárez, otro inconveniente que encaran al nordoeste otras rancherías y comunidades es la sobreexplotación de pozos. Cerca de las comunidades rurales de esos ayuntamientos hay múltiples campos menonitas y , en ciertas zonas, han desarrollado industria agrícola.

Ahora todos viven las consecuencias de la ahoga a la que fueron sometidos, y los criminales del crimen organizado han despertado.