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La intención ha sido siempre evaluar a los maestros para correrlos: especialista

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El pasado seis de julio la Segregaría de Gobernación ofreció a la Organizadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) “facilitar un proceso de diálogo con la Segregaría de Educación Pública en torno al modelo educativo”.

Tras mantener una asamblea con la disidencia, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, señaló en aquella ocasión que a los representantes de la CNTE “se les entregó por escrito la opción alternativa de solución por la parte del gobierno de la República”.

La Segob precisó que la meta del diálogo con la SEP sería “fortalecer la educación pública y asegurar el máximo logro de aprendizaje de los educandos en México”. Por su lado la CNTE convocó a profesores, académicos y también estudiosos a sumarse a un “Diálogo Nacional por la Educación” que busca hacer una propuesta opción alternativa al modelo educativo de México.

Como una parte de esta senda de diálogo por la educación se efectuó el foro de discusión “El modelo educativo de la SEP y el proyecto de educación democrática de la CNTE”, dicho encuentro tuvo sitio en las instalaciones de la Casa Lamm con la participación de distintos especialistas en la materia y la presencia de la dirigencia magisterial

Al tomar la palabra Hugo Casanova Cardiel, miembro del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, apuntó que hay un gran escepticismo frente a las ocurrencias oficiales, que cada vez están más lejanas a la sensibilidad política y al compromiso educativo.

“Me semeja imprescindible indicar la emergencia de que el Estado mexicano pueda proponer aún una salida al inconveniente educativo con base en una política educativa afirmativa y con contenidos que atiendan esas dimensiones pedagógicas y sociales que han estado tan ausentes en la propuesta gubernativo.

“Lo que nos ha estado haciendo falta en el tema educativo es inteligencia. Acompañada, como es lógico, de justicia social, planteamientos democráticos y una propuesta educativa de calidad, entendida en términos sustantivos y no meramente administrativos. Y, naturalmente, lo que se espera es una mayor destreza y sensibilidad de quien se encarga de la conducción de la política educativa nacional”, expresó el académico.
A lo largo de su argumentación especificó que existe una suerte de “alineación” en la visión de los actores que hegemonizan el poder educativo en México, incluyendo al secretario de Educación, al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), a la asociación Mexicanos Primero y a otras asociaciones privadas que viran en torno a la propuesta gubernativo.

“No se trata de negar la voz a ninguno de ellos. En el concierto de la democracia son precisas todas y cada una de las situaciones. No obstante, resulta inadmisible que sean las únicas voces. Hacen falta otras situaciones que puedan contribuir a la construcción de un alegato educativo más informado en términos académicos y más comprometido en términos sociales”, precisó el especialista.

En su ocasión Ángel Díaz Barriga señalado pedagogo, maestro y también estudioso por la Universidad Nacional Autónoma de México, apuntó que el actual panorama deja ver que la evaluación enseñante es ante un tema político.

“En realidad, la dimensión educativa de la evaluación ha sido intrascendente desde el momento en que se procesó la legislación; de ahí la ingenuidad del congreso al meditar que podía valorar a 4 millones de maestros en solo 4 años.

“La pretensión ha sido siempre y en todo momento valorar a los maestros para poder correrlos. Si bien formalmente se hable de la calidad de un buen enseñante, realmente el tema central es que la evaluación habilita al gobierno para despedir profesores.

“La muestra más clara del viso político de la evaluación es lo que pasó un par de días ya antes y un día siguiente de las elecciones: el gobierno alivió las aguas políticas con la suspensión indefinida, solo para regresar a agitar el avispero una vez concluidas las elecciones.

Frente a un auditorio completamente lleno –resultó tan pequeño el espacio para la contestación de la convocatoria que bastantes personas tomaron el suelo como asiento- Armando Azpeitia González miembro de la CNTE del estado de Noble comentó que uno de los inconvenientes esenciales de la reforma es que no se han generado los acuerdos precisos.

“Escuchar a los otros y también incluir sus planteamientos dejará que las propuestas puedan aspirar a una mayor legitimidad. Una condición inevitable para buscar una salida al enfrentamiento es reconsiderar la relación entre las autoridades educativas y la Organizadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y establecer un diálogo serio y respetuoso con sus representantes. La etiqueta de “revoltosos”, “rijosos” y “saboteadores de elecciones” es meridianamente déspota y, por si no fuera suficiente, completamente ineficaz para contener al movimiento magisterial de oposición”.
A forma de conclusión. los enseñantes, estudiosos y especialistas apuntaron la relevancia de que la evaluación no sea personalizada, “es incorrecto meditar que los maestros mejoran mediante sistemas de evaluación personalizados. Si deseamos que la evaluación verdaderamente tenga impacto en la mejora del trabajo educativo, debemos tomar a la escuela en su conjunto como unidad de evaluación.

“Pero esta es una reflexión que le toca a la comunidad escolar —el conjunto de maestros. Una vez efectuado el análisis, mismos tendrían la responsabilidad de realizar un proyecto de trabajo a 3 años, contra el que se valoraría su desempeño.

“Una vez efectuada la evaluación, se le devolvería toda la información conseguida a la escuela de una forma que no sea recompensador ni sancionador, sino verdaderamente apunte a la mejora del desempeño educativo”, afirmó Enrique Enríquez líder de la sección nueve de la CNTE en la Urbe de México.